Han pasado cincuenta horas desde que volví a prometerme, por cuarta vez, a mi misma (y a mi preparador) que iba a trabajar más. Ellas escriben y escriben. Folios con márgenes, letra equilibrada y limpia. Buen contenido. Aquí estoy, repaso lo sucedido ayer, me miro el ombligo hoy, miro por la ventana. Escucho algunas piezas del último de Maxim Rysanov. Todo Bach. Sus suites. Bach siempre será Bach, pero hoy no tengo yo el iso para barrocos. Benenzon, ¿era Benenzon? decía que cada paciente tiene un iso diferente, hay que dar con él. El mio es cambiante, el vuestro también. Tendréis días que una balada lacrimógena berreada en vuetro coche os libere. Otros días escuchar música os horrorizará. Otros, castigaréis a vuestros vecinos con reggaeton. Hoy estoy primitiva de más, mi iso conecta con Daddy Yankee. Spotify me mata ¿cómo me mete entre Bach y Daddy Yankee un anuncio de la mierda de universidad católica murciana? Mi hermano se va, ¿salgo de la cueva para llenar la casa de olor a palomitas? Con lo fácil y útil que sería redactar los dichosos objetivos de ciclo y de curso... lo haces y se termina el come come que tienes en la cabeza. Una canción más. Esta mañana me reía con Prófuga. Ya no recuerdo por qué, pero me encanta cuando nos da por decir cosas absurdas. Cuando le hablo con eses y ella me responde con acento ruso. Me pone los pelos de punta pero me río. La chincho con unas cuantas eses más. Y el caso es que no estoy triste ni agobiada. Raro en mi. Los sujetos me llevan loca. La semana que viene en la clase de segundo van a desaparecer las mesas y las sillas. Pintan en las primeras y no les dan uso a las segundas. Le pediré colchonetas a la de EF o a la de física, como la llaman los sujetos. Nada de libros, nada de lápices. Davy Dog, Naughty Monkey, Emma y el resto de la tropa van a desaparecer por ahora. Voy a comprar un micrófono con petaca. LLego sin voz a las clases de canto. El jueves me caí de la bici, estaré dos semanas sin ir a full. Ya me hacía quince flexiones a la par que mi partenaire. Él seguía treinta y cinco más. Mmm...mi iso a vuelto a cambiar, ahora, Cesaria Evora. Me viene a la cabeza mi tío John. Me llamaba desde el otro lado del Atlántico. Nunca se acordaba de la diferencia horaria. Siempre me decía study, study, study! work, work, work! Murió en octubre de 2001.
octubre 09, 2010
septiembre 22, 2010
Un cancrejo y C4años.
Ya me he hecho fan de un sujeto de mi nuevo cole. Se llama S4años. Es menudo, moreno y tiene el pelo cortillo y tieso. Come poco. Sabe mucho.
Cuando preguntamos como hacer tal o cual cosa o presentamos algún objeto nuevo, C4años, lo repite en voz baja, alta, sentado en la asamblea, de pie, lejos de mi y como me ha conquistado, acercándose a mi, naricilla con nariz y diciéndomelo bajito.
El otro día me fui con un montón de tarjetas de vocabulario al patio y lo llamé. Llegó a decirme ochenta y tres palabras en inglés. Flipé. Cumple los cuatro años el próximo siete de octubre.
En la segunda sesión que tuve con su clase me llamó a gritos mientras miraba dentro de una cajonera llena de cuentos....
- Teacher, ¡un cancrejo! (nuestro cole está a escasos cien metros de la playa y una piensa que un cancrejo puede llegar a una cajonera en la segunda planta de un edificio)
- Let me see... ¡aaaaaaaaaaaaaaaaaaah! (el sujeto me mira con los ojos como platos y el resto de sujetos dejan sus actividades a un lado y se acercan correteando o a saltitos)
¡¡¡C. que eso no es un cancrejo, es una cucharachaaaaaaaaaaa!!!
Le conté a la madre lo sucedido intrigada por el desconocimiento de C4años sobre el ser vivo más asqueroso e invasor de Águilas, las cucarachas o gambas (por el tamaño y color). Me contó que si le dicen que es un cangrejo, el niño se convence de que no es una cucharacha y se queda tan pancho. La madre que la parió.
Cuando preguntamos como hacer tal o cual cosa o presentamos algún objeto nuevo, C4años, lo repite en voz baja, alta, sentado en la asamblea, de pie, lejos de mi y como me ha conquistado, acercándose a mi, naricilla con nariz y diciéndomelo bajito.
El otro día me fui con un montón de tarjetas de vocabulario al patio y lo llamé. Llegó a decirme ochenta y tres palabras en inglés. Flipé. Cumple los cuatro años el próximo siete de octubre.
En la segunda sesión que tuve con su clase me llamó a gritos mientras miraba dentro de una cajonera llena de cuentos....
- Teacher, ¡un cancrejo! (nuestro cole está a escasos cien metros de la playa y una piensa que un cancrejo puede llegar a una cajonera en la segunda planta de un edificio)
- Let me see... ¡aaaaaaaaaaaaaaaaaaah! (el sujeto me mira con los ojos como platos y el resto de sujetos dejan sus actividades a un lado y se acercan correteando o a saltitos)
¡¡¡C. que eso no es un cancrejo, es una cucharachaaaaaaaaaaa!!!
Le conté a la madre lo sucedido intrigada por el desconocimiento de C4años sobre el ser vivo más asqueroso e invasor de Águilas, las cucarachas o gambas (por el tamaño y color). Me contó que si le dicen que es un cangrejo, el niño se convence de que no es una cucharacha y se queda tan pancho. La madre que la parió.
septiembre 17, 2010
septiembre 15, 2010
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