agosto 28, 2010
Transgresiones dietéticas.
Hija mía, tu padre ha salido con la bici, yo me voy a Graná. He dejado un conejo frito para comer, cuida que tu padre no acabe con la fuente . Prepara una ensalada y no te comas el plato de higos, que luego te duele la barriga. Deja la cocina como te la has encontrado.
Lo que hizo la hija nada mas irse la progenitora:
Sms: Pa, ya estoy despierta (7:30 a.m.) espero los churros con impaciencia.
Lo que hicieron el padre y la hija a media mañana:
- Hija: Pa, ¿por qué no bajamos a la venta a tomarnos unas cervezas y una tapa de sangre con cebolla?
- Padre: pero bajamos en coche que con la bici nos puede dar algo (estamos instalados en los 42ºC)
Lo que hicieron el padre y la hija a la hora de comer:
- Hija: Pa, ¿qué te parece si hacemos unas patatas fritas?
- Padre: mmm... ¡ni me acuerdo cuando fue la última vez que comí patatas fritas! pero luego tenemos que limpiar el hornillo.
De postre la hija comió higos hasta reventar.
Lo que hicieron el padre y la hija antes de que llegara la madre:
Limpiar, limpiar y limpiar hasta que en el reflejo del hornillo las cejas te pudieras depilar.
Lo que dijo la madre a su vuelta de Graná:
(olisqueando) ¡Aquí huele a frito!
(mirando en la basura) Hija, ¿¡has comido churros!?
(mirando en el congelador) Hija, ¡te has comido la tarrina de turrón!
(mirando el frigo) Marido ¡ te has comido la fuente entera! Hija, ¡no me has dejado ni un higo!
¡NO SE OS PUEDE DEJAR SOLOS! ¡ESTA NOCHE NO CENÁIS!
agosto 22, 2010
En el muro.
Termina el verano y mi madre tiene una nueva araña pegada en la ventana de la cocina. Me pregunto si terminará como la anterior. He cruzado seis veces España. Mi tío dice que sólo me falta hacerlo a caballo.
Me viene a la cabeza el capricho de más de tres mil euros. El sueldo de media jornada para este curso y la idea de que Suzuki se anime a hacerla de dos y medio para meterla por algo más que secundarias, me hace mantener mi cuenta en positivos antes de cobrar el primer sueldo del nuevo año escolar.
Encontré una nueva disciplina en la que espero formarme los próximos años. Coincidí con gente con la que me gustaría no perder el contacto. Ninguno tenemos facebook.
Sigo sin recuperar mi afición por la lectura de novelas. La pereza me tiene invadida. Me falta constancia en las cosas que sé que me sientan bien y me excedo en las que me hacen mal. Al menos, sólo me he saltado la recomendación de no atiborrarme a café en unas pocas ocasiones. El que he bebido en Berlín no cuenta. El sustantivo Coca Cola ya no sale de mi boca delante de los camareros.
Una vez más, me ha encantado el trato con los alemanes. Mirar a los ojos a una persona cuando le hablas y tratarla con respeto es su marca de fábrica. Amsterdam es el paraíso de las bicicletas, Berlín, una ciudad donde cabe todo. Quien no lo haya visitado aún, que lo haga cuanto antes. Los coches están invadiéndolo todo. Los edificios del lado este están desapareciendo.
En los años de oposición se quintuplican mis miedos. Ya he hecho sitio en las estanterías para acumular material de estudio. Tiendo a la severidad facial, a la transgresión dietética. Tengo que bajar de sesenta y dos a cincuenta y ocho.
Después de ocho años vuelvo al conservatorio, esta vez con canto lírico. Ya le he advertido a la profe que yo ya no tengo edad para audiciones de fin de trimestre. Lo cierto es que muero de ganas de volver a subirme a un escenario.
agosto 18, 2010
Educadores del Planeta Murciano
Me comunican compañeros de otros centros que están celebrando asambleas de profesores, a fin de emitir un manifiesto en los siguientes términos:
1. Nos negamos a adelantar, como se pretende, el programa de gratuidad de libros (los de años anteriores están en perfecto estado y supone un despilfarro cuya justificación desconocemos .
2. Pedimos la cancelación de compra de ordenadores para los alumnos de primaria (los del año pasado están aún guardados, sin saber qué uso darles).
3. Sugerimos la supresión de becas, ayudas y programas para alumnos de nulo trabajo e inaceptable rendimiento (supone sembrar en asfalto y desmotivar en el esfuerzo).
4. Solicitamos la supresión de los liberados sindicales y de las subvenciones a los sindicatos. Ha quedado demostrado que negociar con ellos es lo mismo que rubricar en papel higiénico.
5. Exigimos que al acuerdo marco firmado por tres años, se le de la misma fuerza de ley que a un convenio colectivo.
6. Solicitamos la supresión de las Unidades de programas, los CEP, y los cursos promovidos por los sindicatos; pedimos que se potencie la formación del profesorado a través de internet y que se valoren los excelentes materiales cedidos de forma gratuita por los auténticos profesionales de la enseñanza y que en nada se parecen a los que nos ofertan.
7. Sugerimos que se supriman, por dos años, las actividades extraescolares subvencionadas.
8. Rogamos que se corte el despilfarro de las interminables pruebas de diagnóstico. La enfermedad la conocemos a la perfección a través de las evaluaciones (¡aterrador fracaso escolar!), lo hace que falta es poner el remedio .
9. Exigimos que se consensue, ¡de una vez por todas!, Una Ley Orgánica para la Educaciónque sobreviva a la alternancia en el poder de los dos principales partidos políticos, que se valore el esfuerzo de los alumnos y se potencie la dignidad y la autoridad de los profesores.
*Tengo mis puntalizaciones al respecto...
julio 31, 2010
Oncle Josephesen (II)
te mando este producto a consumir fresco una vez después de haberlo abierto. Si no logras destaparlo, dímelo y te volveré a dar la lata. Si la lata está pasada de fecha, te daré una nueva. Todo menos permitir que te vayas con el estómago vacío entre las prácticas con salvajes tamaño bonsái, y las canciones argentinas de coro.
Ah , y si las latas como éstas no te calientan el estómago, dame la lata tú a mí y te la abono en metálico. Que últimamente el aire viene muy frío y no quiero que tu talento musical se congele: la historia de la música no me lo perdonaría.
Un fuerte abrazo
Oncle Josephesen
Querida C,
Esta carta te la dejo precocinada. Está escrita antes de la fecha en que te la mandaré. No sólo porque el aire se me ha adelantado esta vez. También porque el lunes por la mañana estaré en Madrid en la sesión de anatheoresis.
La anatheoresis es una de las formas de terapia. Una terapia regresiva. Pretender ser capaz de curar cualquier enfermedad, siempre que se llegue al origen de la misma. Y el origen está, según esta terapia, en que en algún momento entre nuestra gestación y nuestra pubertad -y las más veces en la vecindad del momento del nacimiento- hubo una emoción que no pudimos ni expresar ni comprender, y que quedó como un cuerpo extraño que, con el tiempo, ha ido descomponiendo el motor. Pienso -recordando la anécdota de un libro que he leído recientemente- ,en unas llaves que se nos caen del bolsillo mientras estamos subidos al carrusel de la feria, y que con el tiempo van limando el cable de la vagoneta hasta provocar un accidente fatal (la enfermedad psicosomática). Bueno, pues algo así. La terapia consiste en encontrar las llaves, sacarlas del sitio, y recomponer la cadena. O, utilizando otro símil, encontrar el borrón y aplicarle el Tipex. De modo que no es "borrón y cuenta nueva", sino "borrón, disolvente y cuenta nueva".
Llevo el tratamiento por la mitad, y todavía no puedo decirte si es o no efectivo. Estoy mejor que cuando lo empecé, pero es una pena que la anatheoresis, o mi terapeuta, la Pepa, no crea en la metempsicosis, que, como sabes, no es una postura del Kama -Sutra, sino la creencia en la existencia de vidas pasadas (la "transmigración de las almas", significa en griego), porque yo, harto de buscar las llaves debajo de la que fue mi cuna, estoy convencido de que se encuentran como sabiamente dice la canción, en el fondo del mar, es decir, en una vida anterior- (también estoy convencido de que la susodicha canción "Matarile-rile-rile" es el pseudónimo del capullazo que choricea las llaves); pero en ese estado hipnótico, en el que no se pierde la conciencia, no acabo de salir de esta vida en superficie.
No, no voy a caer en la frivolité de pensar que yo también he sido Napoleón Bonaparte y que todo me viene de la depre que me cogí por lo de Waterloo. Pero por qué no pensar que lo que me machacó mis bonaspartes y me las dejó hechas picadillo de albóndigas pudieron ser dos piedras de sílex en el paleolítico, cuando el fuego se encendía en cuclillas, sin mechero y con el riesgo de freír los huevos antes incluso de poner la lumbre: convendrás conmigo, querida sobrina, en que accidentes así atraviesan la barrera del tiempo y de la historia. O que en la Edad Media, en a que la violencia de sexo se hacía con la misma alevosía, pero con total impunidad, alguien que quería robarme el taleguill- un Zp, un Ibarretxe, un Llamazares o un Aznar cualquiera- me hincó la lanza, pongamos, pudorosamente, que en el costado, y me la dejó dentro doblada hasta tres vidas después. En fin, cualquier cosas con algo más de animación que estar dando vueltas y más vueltas alrededor de la misma cuna.
Pero estoy bastante mejor. A finales de noviembre, agotado, y con dolores por todo el cuerpo que iban aproximando mi semblante al de la Virgen de las Angustias, y, last but no least, con dudas mas que razonables sobre el sospechoso parecido en España y parte de Andorra entre el título de médico y las etiquetas de anís del mono, llegué a la brillante conclusión de que el único que podía hacer algo por mí era yo mismo, y sin fuerza ninguna, ni la menor idea de por dónde tirar, le pedí un crédito al Universo. Y el universo, que siempre responde -aunque a veces contesta en swahili- me lo dio.
Como cualquier banco, el Universo da créditos para poder construir una vida nueva. No cobra intereses. Pero nunca da más de la mitad. Te da o toda la información, y ninguna energía, o toda la energía, y ninguna información, o media energía y media información, a gusto del cliente. Yo esta vez escogí esta fórmula. La anatheroesis es parte de la información que me prestaron. La otro es un tipo de terapia natural que me alivió el cansancio casi de inmediato, devolviéndome la mitad de mi energía.
Pago al Universo mi crédito dando a mi prójimo- es decir, a alguien próximo a mí- la información que me ha servido, o compartiendo con ese alguien la energía que me rehabilita la sonrisa interior. Al ver esa sonrisa muy cerca, en tu rostro, en tu foto sobre el ordenata jubileta de Josse, supe que ese alguien eras tú.
Love from
Oncle Josephesen.
julio 29, 2010
Oncle Josephesen (I)
Querida sobrina:
Aunque, siguiendo tu ejemplo, he decidido también adoptar la ortografía nórdica en mi onomástica, no, no quiero hacerme el sueco, y, a pesar del overbooking que tu correo registra esta temporada, (mi padre me escribía cada día que volviera y fuera a un psicólogo) te voy a escribir, de tiempo en vez, sin ninguna disciplina, sin cara de Cirineo, porque no es tu pena la que cargo, sino tu sonrisa interior la que me carga a mi, y así voy, como quien te acompaña durante un trecho del camino y luego se vuelve a eclipsar en el silencio, mimetizado en el bosque de la gente, dejando que descubras por ti lo que ya sabes, que subrayes en tu alma lo que es importante.
Hoy lo hago otra vez en lunes, por la mañana, como hace una semana, con el paisaje del otro lado de la ventana con la misma luz tristona de un invierno desarrapado, un invierno que no se ha estudiado la lección que le corresponde impartir, y que lo mismo te suelta una patochada de calor, que te examina con aire polar o te abronca con un tsunami; tembloroso de frío o de acojono, a punto no se sabe si de llover o de llorar, si de nevar o de no ver. Pero me gusta porque me permite descubrir un poco más el secreto de los surcos del tiempo.
Los surcos del tiempo. Cuando se ha llegado a esa situación que ahora llaman "fibromialgia", y que es básicamente un agotamiento, a causa de cualquiera de las formas persistentes del estrés, de los circuitos que parten del sistema nervioso, uno se convierte en alumno obligado de la asignatura -fascinante- que los hombres, acelerados como están, llaman despectivamente "la ley del mínimo esfuerzo". Los pececillos del mar, las aves migratorias, el gato doméstico, el cobaya salvaje, el pulpo en el garaje seguro que lo llaman "la ley de no resistencia".
Consiste, mi querida sobrina Baggesen, en los siguiente: en el mundo dual, que es el mundo de nuestro cuerpo, y de la parte material de nuestra mente, "toda acción" - según conoce la física de la materia- "provoca una reacción de la fuerza igual y opuesta". LLEVAR A CABO UN PROPÓSITO - P.EJ. DEJAR DE FUMAR, escribir todas las semanas una carta a tu sobrina, aprender sueco en tres semanas, etc - es sencillamente imposible en eses nivel físico, porque la energía del propósito genera un antipropósito que lo neutraliza y lo anula: verbi gratia, el día que has decidido dejar de fumar, tu novio/a te regala una pitillera dorada; cuando vas a escribir la carta, te das cuenta de que te has dejado el grifo del lavabo abierto y se te ha inundado el cuarto de baño; la lección de sueco... queda interrumpida por una actividad meteórica en la parte ejecutoria del tracto digestivo, resultado de la fermentación intestinal de las alubias de Tolosa de la noche anterior - fermentación que te saca de Estocolmo y te proyecta hacia Hiroshima y Pearl Harbur, etc, etc.
¿Te suena?
What to do? Isn't there a way out? Yes, but. Para alcanzar el propósito debemos de buscar por otro lado. Seguir las líneas de menor resistencia como hacen los peces que aprovechan el impulso de las corrientes, o las aves que no se van donde el viento las lleve, sino que aprovechan las oleadas de viento para impulsarse en la dirección que quieren llevar. No, no es ser caña movida por el viento, coño (ni viceversa, caña). es usar el viento energético a favor, es una forma de navegación -o de surfismo- que aplica esto, tan fácil de entender en el espacio, respecto al tiempo. Porque también el tiempo tiene sus surcos, sus momentos propicios para tal y para cual, sus flujos afincados por el viento de la costumbre, unas veces, y el del aliciente, otra veces, o el viento del entusiasmo, por aquí, o el viento de la sorpresa por allá, o el de la empatía o el de la compulsión, y a uno lo coges de cara, y al otro de cola, y a éste lo toreas de rodillas, y al otro lo cabalgas. Y así.
Pero el viento que me soplaba esta mañana a favor del propósito de escribirte, ya ha empezado a flojear y cambiar de dirección. Y tengo que dejarte, querida sobri, porque me empiza a dar el aire por otro lado.
With love,
Oncle Josephesen.