febrero 24, 2010

Mi abuelo y mi ruso.

Mi abuelo era una persona que hablaba más bien poco. Íbamos a verlo cada domingo y a mi persona le dedicaba dos momentos. Uno era nada mas llegar del viaje, cuando yo algo paliducha después de tanta curva, me acercaba a la alacena que estaba justo al lado de donde él leía el periódico y me preguntaba -¿ya vienes con hambre? Ahí hay torta de tu abuela-. La otra frase memorable era al irnos -Cuqui, toma- y me daba una moneda de veinte duros y me cerraba la mano. Yo me ponía de puntillas y le daba un beso.
Era un hombre que no se metía con nadie ni con nada excepto cuando se enfadaba que decía otra de sus frases - me cago en Rusia-. A lo que le seguía mi abuela farfullando "lo que le habrán hecho a él los rusos..."
Mi abuelo y yo nacimos con setenta y ocho años de diferencia. Yo hoy digo "qué listos son los rusos". Y es que en mi colegio hay siete niños rusos y a mi es raro el día que no me dejan con la boca abierta.
Hoy se ha presentado un libro en mi cole en el que el curso pasado participaron todos los niveles, desde los tres hasta once años. A cada clase se le propuso un tema (tu color preferido, qué quieres ser de mayor, mi calle, mi casa, tu ropa favorita, etc) y cada niño escribió una frasecilla o dos sobre él. Bueno, pues ahí he ido yo a ver que escribió mi artista atormentado cuando tenía tres años.
En la parte de Infantil (y en la de Primaria, lo siento Marmarita) se nota que "han arreglado" las expresiones de los crios. Dicen cosas como " En el rincón de la plastilina porque hago bolitas y con ellas un muñeco de nieve y perritos". Perdona, pero yo trato con esa sujeto y con cuatro años no es capaz de construir esa frase, dudo que con tres lo hiciera.
Pero ahí va mi ruso preferido y nos cuenta cual es su juguete favorito. Donde el resto de sus compañeros hablan de motos, muñecas osos y bolsos va éste y suelta: un monstruo, porque me subo en él. Y sé que esa frase no se la reescribieron, no no, él habla así. Y no puedo pasar la tarde sin que me venga mi ruso y su monstruo de turno a la cabeza y acto seguido sonreir de oreja a oreja.

7 comentarios:

María dijo...

¡Nosotros estamos haciendo ese libro este año!

Mármara dijo...

No te has de preocupar por mí, Dear, la palabra "corporativismo" no está en mi vocabulario.
No sé qué diferencia habrá entre tu artista atormentado y el resto de sus compañeros, pero sí sé que si, en vez de tanta ficha y tant "lectura comprensiva", y tanta caligrafía inútil, prestáramos más atención a los ritmos de la infancia, otro gallo nos cantaría.
A mí, mi abuelo José me decía, "Toma, Pitina". Y me daba billetes de cien pesetas nuevecitos

Calvin dijo...

María: ya me contarás tu experiencia.

Mármara: nena, pues tu abuelo debía estar "forrao" porque tus cien pesetas no eran como las mías ;)

dintel dijo...

Coño, ya hablaré yo con mi abuelo que sólo me daba cinco duros y quería cambio... (catalán, supongo).

Las mujeres de la casa azul dijo...

Repito ese niño es un genio, mezcla fantasía con realidad como un García Márquez, si lo alimentas ese monstruo llegará lejos.. me ha encantado su frase..

Ico dijo...

Ya quisiéramos los adultos subirnos a nuestros monstruos.. que criatura tan creativa, tiene futuro.. seguro.

emejota dijo...

Me has hecho pasar tan buen rato que voy a seguirte a partir de ahora. Un abrazo.